Saltar al contenido
Volver al blog
Valoración de Empresas

¿Qué método de valoración usan los fondos de inversión?

21 min de lectura

Última revisión del contenido:

Cuando un fondo de inversión analiza una empresa, no suele apoyarse en un único método de valoración. Lo habitual es combinar varios enfoques —descuento de flujos de caja, múltiplos de mercado, transacciones comparables, valor de activos y, en determinados casos, métodos propios de capital riesgo— para estimar un rango razonable de valor. Ese rango sirve para decidir si invertir, a qué precio entrar, qué rentabilidad exigir y cómo estructurar la operación.

La respuesta cambia según el tipo de fondo: no valora igual un fondo que invierte en acciones cotizadas que un fondo de capital riesgo que entra en una pyme no cotizada. También cambia cuando la valoración tiene efectos fiscales, contables o societarios. En esos casos, además de la lógica financiera, entran en juego normas españolas como la Ley 27/2014, del Impuesto sobre Sociedades, el Real Decreto 634/2015, Reglamento del Impuesto sobre Sociedades, la Ley 22/2014, de entidades de capital-riesgo y los criterios de supervisión de la CNMV. Si necesitas una valoración defendible para una ronda, una entrada de socios, una reestructuración o una operación vinculada, en ACTTAX puedes apoyarte en un equipo especializado en valoración de empresas.

Primero: no todos los fondos valoran igual

La expresión “fondos de inversión” se utiliza de forma amplia, pero en valoración conviene distinguir varios perfiles. Cada uno tiene objetivos, restricciones regulatorias, horizontes temporales y metodologías distintas. Un fondo de renta variable cotizada se apoya en precios observables de mercado; un fondo de private equity analiza una empresa no cotizada con información privada; y un fondo de infraestructuras puede centrar el análisis en contratos, deuda y flujos de caja a largo plazo.

Fondos cotizados o fondos de inversión tradicionales

Los fondos que invierten en acciones cotizadas, bonos u otros instrumentos líquidos suelen tomar como referencia precios de mercado observables. En una acción cotizada, la cotización es una referencia inmediata, aunque el gestor puede estimar un “valor intrínseco” distinto mediante análisis fundamental.

En estos casos, el método de valoración más visible es el de mercado: precio de cierre, curvas de tipos, diferenciales de crédito, volatilidades implícitas o precios observables de instrumentos comparables. Para derivados o activos menos líquidos, las instituciones de inversión colectiva aplican criterios de valoración regulados por su normativa específica y por las circulares de la CNMV, en el marco de la Ley 35/2003, de instituciones de inversión colectiva y su normativa de desarrollo.

Fondos de capital riesgo y private equity

Los fondos de capital riesgo, private equity o venture capital invierten normalmente en empresas no cotizadas. Aquí no existe una cotización diaria que marque el valor. Por eso, el gestor debe construir una valoración apoyada en información financiera, previsiones, comparables y criterios de mercado.

En España, la Ley 22/2014 regula las entidades de capital-riesgo y otras entidades de inversión colectiva de tipo cerrado. Esta norma exige que la gestión y valoración del patrimonio se realice conforme al régimen legal aplicable, a la documentación constitutiva del vehículo y a los criterios establecidos por la normativa supervisora. Además, la Circular 11/2008 de la CNMV, sobre normas contables de entidades de capital-riesgo, regula criterios de registro, valoración y presentación de información financiera para este tipo de entidades, con especial relevancia cuando existen instrumentos financieros no cotizados.

Fondos de deuda, infraestructuras o inmobiliarios

Los fondos de deuda privada, infraestructuras, renovables o inmobiliarios suelen combinar métodos de flujos de caja, valoración de activos y análisis de riesgos contractuales. Por ejemplo, en una concesión o un parque fotovoltaico, el peso principal puede estar en el descuento de flujos futuros; en un activo inmobiliario, el valor puede apoyarse en tasaciones, rentas esperadas, yields de mercado y comparables de transacciones.

En todos estos supuestos, la calidad del informe es clave. Una valoración preparada únicamente para “justificar un precio” puede no resistir una revisión de socios, inversores, auditores o Administración tributaria. Por eso, cuando la operación tiene implicaciones mercantiles o fiscales, conviene contar con un informe de valoración de empresa con metodología clara, hipótesis trazables y soporte documental.

Métodos más utilizados por los fondos de inversión

Los fondos profesionales rara vez buscan una cifra exacta. Lo que buscan es un rango de valor razonable y una tesis de inversión. Para ello suelen usar varios métodos y contrastarlos entre sí. El resultado final no depende solo de una fórmula, sino de la calidad de la información, del riesgo asumido, de la capacidad de negociación y de la finalidad de la valoración.

Método Uso habitual Ventaja principal Riesgo o limitación
Descuento de flujos de caja Empresas con previsiones financieras razonables Calcula el valor intrínseco según la capacidad futura de generar caja Muy sensible a hipótesis de crecimiento, márgenes y tasa de descuento
Múltiplos comparables Empresas con comparables cotizados o transacciones recientes Refleja referencias de mercado Puede distorsionarse si los comparables no son realmente comparables
Transacciones precedentes Compraventas, rondas, M&A y private equity Incorpora precios pagados en operaciones reales Las primas de control o circunstancias específicas pueden alterar el resultado
Valor patrimonial o de activos Holdings, inmobiliarias, empresas con activos relevantes Útil cuando el valor está en los activos más que en la explotación No siempre captura intangibles, fondo de comercio o capacidad de generar beneficios
Venture capital method Startups y compañías en fase temprana Parte de una rentabilidad objetivo y un valor esperado de salida Depende mucho del escenario de exit, de la dilución futura y de las preferencias pactadas

Descuento de flujos de caja: el método financiero de referencia

El descuento de flujos de caja, conocido como DCF por sus siglas en inglés, es uno de los métodos más utilizados por fondos de private equity, fondos de infraestructuras, analistas de equity research y compradores industriales. Su lógica es sencilla: una empresa vale hoy lo que será capaz de generar en caja en el futuro, descontado a una tasa que refleje el riesgo de esos flujos.

En la práctica, el método exige proyectar la cuenta de resultados, el balance, las inversiones, las necesidades de circulante, la deuda y los impuestos. A partir de ahí se calculan los flujos de caja libres y se descuentan a una tasa adecuada, normalmente el coste medio ponderado de capital o WACC cuando se valora la empresa sin distinguir entre deuda y fondos propios.

Elementos clave del DCF

  • Plan de negocio: ingresos, márgenes, costes, inversiones y evolución del capital circulante.
  • Flujo de caja libre: caja generada por la actividad después de inversiones necesarias y variaciones operativas.
  • Tasa de descuento: rentabilidad exigida por los financiadores, ajustada al riesgo del negocio.
  • Valor terminal: valor estimado del negocio más allá del periodo explícito de proyección.
  • Deuda financiera neta: ajuste para pasar del valor de empresa al valor de las acciones o participaciones.

El DCF es especialmente útil cuando la empresa tiene capacidad de generar caja de forma previsible. Sin embargo, en negocios muy volátiles, startups sin ingresos recurrentes o compañías en reestructuración, el resultado puede depender demasiado de hipótesis difíciles de sostener. En esos casos, un fondo suele complementar el DCF con múltiplos, escenarios y análisis de sensibilidad.

Si estás preparando una entrada de inversores y necesitas anticipar cómo analizará tu compañía un fondo, ACTTAX puede ayudarte a construir un modelo financiero coherente dentro de un proceso de valoración de empresas orientado a negociación, fiscalidad y toma de decisiones.

Múltiplos de mercado: cómo comparan los fondos una empresa con otras

El método de múltiplos consiste en comparar la empresa analizada con compañías similares. La idea es que negocios parecidos, con riesgos y perspectivas similares, deberían valorarse en rangos parecidos en relación con sus ventas, EBITDA, EBIT, beneficio neto, usuarios, activos bajo gestión u otras métricas sectoriales.

Los múltiplos más frecuentes son:

  • EV/EBITDA: muy utilizado en empresas con EBITDA positivo y estructura operativa consolidada.
  • EV/EBIT: útil cuando las amortizaciones reflejan inversiones relevantes o diferencias de intensidad de capital.
  • PER: relaciona el valor de los fondos propios con el beneficio neto.
  • EV/Ventas: habitual en compañías de alto crecimiento, tecnológicas o con EBITDA todavía reducido.
  • Precio/valor contable: relevante en sectores financieros, holdings o negocios intensivos en activos.

La clave no está solo en aplicar un múltiplo, sino en seleccionar bien los comparables. Un fondo profesional ajusta por tamaño, crecimiento, rentabilidad, endeudamiento, concentración de clientes, recurrencia de ingresos, país, liquidez y fase del ciclo económico. Dos empresas del mismo sector pueden merecer múltiplos muy distintos si una crece al 25% anual con ingresos recurrentes y otra depende de proyectos puntuales con márgenes inestables.

Ejemplo sencillo de valoración por múltiplos

Imaginemos una empresa con un EBITDA normalizado de 2 millones de euros. Si las transacciones comparables del sector se han cerrado entre 6x y 8x EBITDA, el valor de empresa podría situarse, antes de ajustes, entre 12 y 16 millones de euros. Después habría que ajustar por deuda financiera neta, caja excedentaria, contingencias, capital circulante normalizado y otros elementos específicos.

Este método es muy usado en negociaciones porque resulta intuitivo. Sin embargo, puede inducir a error si el EBITDA no está normalizado, si hay gastos no recurrentes, remuneraciones de socios fuera de mercado o ingresos extraordinarios. En operaciones entre socios, empresas familiares o grupos vinculados, estos ajustes son especialmente sensibles. En ACTTAX trabajamos estos aspectos en servicios como la valoración de empresa para socios y la valoración de empresa familiar.

Transacciones comparables: cuánto han pagado otros inversores

Los fondos también miran operaciones recientes: compraventas de empresas, rondas de financiación, adquisiciones de competidores, entradas de private equity o salidas a bolsa. Este enfoque es muy relevante porque refleja precios reales pagados por inversores en situaciones de mercado concretas.

Ahora bien, no todas las transacciones son comparables. Una operación puede incluir prima de control, sinergias, cláusulas de earn-out, pagos aplazados, deuda asumida, ajustes por caja/deuda o condiciones especiales. Por eso, cuando se usa este método, hay que estudiar no solo el múltiplo publicado, sino también la estructura económica de la operación.

En una ronda de inversión, por ejemplo, el valor pre-money y post-money puede verse afectado por preferencias de liquidación, cláusulas antidilución, derechos políticos, derechos de arrastre y acompañamiento o instrumentos convertibles. Dos rondas con el mismo titular de valoración pueden implicar resultados económicos muy distintos para los socios fundadores.

Valor patrimonial: cuándo pesan más los activos que la cuenta de resultados

El método patrimonial parte del valor de los activos y pasivos de la compañía. Es especialmente útil en sociedades holding, empresas inmobiliarias, patrimoniales, vehículos con participaciones financieras o negocios donde la generación de resultados no refleja adecuadamente el valor económico de los activos.

En su versión más básica, se toma el patrimonio neto contable. Pero los fondos rara vez se quedan ahí. Lo habitual es ajustar los activos y pasivos a valor razonable: inmuebles, participaciones, deuda, contingencias fiscales, litigios, provisiones, activos no operativos y pasivos fuera de balance.

En España, cuando la valoración afecta a participaciones sociales, sucesiones, donaciones, separación de socios, conflictos societarios o reestructuraciones, es importante diferenciar entre valor contable, valor razonable, valor de mercado y valor fiscal. No son conceptos equivalentes. Si necesitas una valoración de participaciones con soporte técnico y enfoque fiscal, puedes revisar el servicio de valoración de participaciones sociales.

Startups: venture capital method y lógica de rentabilidad objetivo

En startups, los métodos tradicionales pueden quedarse cortos. Muchas empresas en fase temprana tienen pérdidas, caja limitada, ausencia de EBITDA positivo y un alto nivel de incertidumbre. En estos casos, los fondos de venture capital suelen razonar desde el valor esperado de salida.

El venture capital method parte de una pregunta: ¿cuánto podría valer la empresa en una venta o salida futura si cumple su plan de crecimiento? A partir de ese valor esperado de salida, el fondo descuenta la rentabilidad objetivo que necesita para compensar el riesgo. Después ajusta por dilución futura, importe invertido, porcentaje requerido y condiciones del pacto de socios.

Por ejemplo, si un fondo espera multiplicar por 5 su inversión en cinco años, calculará qué participación necesita hoy para que, en un escenario razonable de exit, su inversión alcance ese retorno. Esto explica por qué la valoración de startups no depende solo de ventas actuales, sino de mercado potencial, equipo, tracción, escalabilidad, ventaja competitiva y probabilidad de rondas futuras.

En este contexto, el documento de valoración debe ser prudente. Una previsión excesivamente optimista puede ayudar en una presentación comercial, pero perjudicar en una due diligence. Los inversores profesionales penalizan planes que no conectan las hipótesis comerciales con costes, caja, contratación, tecnología, fiscalidad y financiación.

Valor liquidativo: cómo valoran los fondos sus propias participaciones

Una cosa es cómo un fondo valora una empresa objetivo antes de invertir y otra cómo valora su propia cartera para calcular el valor liquidativo de sus participaciones. En entidades de capital-riesgo españolas, el valor liquidativo se calcula conforme a la normativa aplicable, al reglamento de gestión, a los estatutos y a la documentación del fondo.

La Ley 22/2014 establece el marco jurídico de las entidades de capital-riesgo y de las entidades de inversión colectiva de tipo cerrado. En ese marco, el patrimonio del fondo y el valor de sus participaciones deben determinarse de acuerdo con las reglas legales y contables aplicables, así como con las políticas de valoración aprobadas. La Circular 11/2008 de la CNMV desarrolla normas contables y de información financiera para entidades de capital-riesgo, incluyendo criterios relevantes para la valoración de instrumentos financieros no cotizados.

Además, en la práctica internacional de private equity y venture capital se utilizan con frecuencia las directrices IPEV —International Private Equity and Venture Capital Valuation Guidelines— como referencia técnica para valorar participaciones no cotizadas. Aunque no sustituyen a la normativa española aplicable, sí son una referencia habitual de mercado para gestoras, auditores e inversores institucionales.

¿Qué pesa más en la práctica: DCF o múltiplos?

No existe una respuesta única. La mayoría de fondos combina ambos. El DCF permite construir una visión interna del valor de la empresa según sus flujos futuros. Los múltiplos permiten contrastar si ese valor es coherente con el mercado. Las transacciones comparables aportan una tercera referencia: qué se ha pagado realmente por empresas similares.

En términos prácticos, puede resumirse así:

  • Empresas maduras y estables: DCF y EV/EBITDA suelen tener mucho peso.
  • Empresas cotizadas: precio de mercado, múltiplos bursátiles y análisis fundamental.
  • Startups: venture capital method, múltiplos de ingresos, métricas operativas y escenarios de salida.
  • Empresas patrimoniales: valor de activos, valor neto ajustado y, si procede, rentas esperadas.
  • Infraestructuras y energía: DCF, contratos, apalancamiento, sensibilidad a tipos y escenarios regulatorios.
  • Empresas en crisis: valor de liquidación, deuda, caja, escenarios de reestructuración y capacidad real de continuidad.

La valoración profesional no consiste en elegir el método que da el resultado deseado, sino en justificar cuál es el método más adecuado para la naturaleza del activo, la información disponible y la finalidad del informe.

Impacto fiscal: cuando la valoración debe defenderse ante Hacienda

La valoración no es solo una cuestión financiera. En España, muchas operaciones deben valorarse a mercado por exigencia fiscal. El ejemplo más relevante son las operaciones vinculadas.

El artículo 18 de la Ley 27/2014, del Impuesto sobre Sociedades, establece que las operaciones efectuadas entre personas o entidades vinculadas se valorarán por su valor de mercado, entendiendo por tal aquel que se habría acordado por personas o entidades independientes en condiciones que respeten el principio de libre competencia. Este artículo también recoge métodos de valoración admitidos, como el método del precio libre comparable, coste incrementado, precio de reventa, distribución del resultado y margen neto operacional, permitiendo otros métodos generalmente aceptados cuando no sea posible aplicar adecuadamente los anteriores y se respete el principio de libre competencia.

Por su parte, el Reglamento del Impuesto sobre Sociedades, aprobado por el Real Decreto 634/2015, desarrolla las obligaciones de documentación de operaciones vinculadas en sus artículos 13 a 16. Entre la información que puede resultar exigible se encuentra la identificación del método de valoración utilizado, los comparables obtenidos y el valor o intervalo de valores derivados del método aplicado.

Esto es especialmente importante cuando un fondo entra en una empresa y existen operaciones entre socios, préstamos participativos, servicios intragrupo, compraventas de participaciones, management fees, reestructuraciones o financiación vinculada. En esos casos, el precio pactado debe poder justificarse. ACTTAX cuenta con servicios específicos de operaciones vinculadas y precios de transferencia, valoración de operaciones vinculadas y documentación de precios de transferencia.

Obligaciones documentales y Modelo 232 en operaciones vinculadas

Cuando una valoración afecta a operaciones vinculadas, no basta con tener una hoja de cálculo interna. Dependiendo del volumen, tipo de operación y características del grupo, puede ser necesario preparar documentación específica y declarar determinadas operaciones en el Modelo 232.

La Agencia Tributaria identifica el Modelo 232 como la declaración informativa de operaciones vinculadas y de operaciones y situaciones relacionadas con países o territorios calificados como jurisdicciones no cooperativas. Su plazo de presentación, con carácter general, es el mes siguiente a los diez meses posteriores a la conclusión del período impositivo. Para contribuyentes cuyo período impositivo coincide con el año natural, el Modelo 232 correspondiente al ejercicio 2025 se presenta durante el mes de noviembre de 2026.

La regulación del modelo se encuentra en la Orden HFP/816/2017, de 28 de agosto. Además, la información oficial del procedimiento puede consultarse en la sede electrónica de la Agencia Tributaria.

Si tu empresa ha realizado operaciones con socios, administradores, sociedades del grupo o entidades vinculadas y necesitas revisar si existe obligación de informar, puedes solicitar apoyo especializado en el servicio de Modelo 232.

Valoración y precios de transferencia: conexión con criterios OCDE

En grupos internacionales, la valoración también debe analizarse desde la óptica de precios de transferencia. Las Directrices de la OCDE sobre precios de transferencia son una referencia esencial para interpretar el principio de plena competencia en operaciones entre entidades vinculadas. Aunque cada país aplica su propia normativa interna, la legislación española del Impuesto sobre Sociedades se alinea con este principio en el artículo 18 de la Ley 27/2014.

Esto puede afectar a valoraciones de intangibles, transmisiones de negocios, reestructuraciones, financiación intragrupo, servicios de dirección, cesiones de tecnología o compraventas internas de participaciones. En operaciones complejas, la valoración debe conectar el análisis financiero con el análisis funcional: qué funciones realiza cada parte, qué activos utiliza y qué riesgos asume.

Por ejemplo, no se valora igual una sociedad que asume riesgos comerciales, financieros y de desarrollo tecnológico que una entidad limitada a prestar servicios rutinarios al grupo. La metodología debe reflejar la sustancia económica de la operación. Puedes ampliar este enfoque en la guía de ACTTAX sobre directrices OCDE de precios de transferencia y en la guía de normativa española de operaciones vinculadas.

Ajustes que los fondos aplican antes de cerrar una valoración

Una valoración preliminar rara vez coincide con el precio final de inversión. Durante la due diligence, los fondos ajustan la cifra inicial por riesgos y elementos detectados. Algunos de los ajustes más habituales son:

  • Deuda financiera neta: préstamos, pólizas, confirming, leasing, factoring con recurso y otros pasivos financieros.
  • Caja excedentaria o caja mínima operativa: no toda la caja disponible se considera sobrante.
  • Capital circulante normalizado: clientes, proveedores, existencias y necesidades reales del negocio.
  • Contingencias fiscales: riesgos en IVA, Impuesto sobre Sociedades, retenciones, operaciones vinculadas o deducibilidad de gastos.
  • Contingencias laborales: falsos autónomos, bonus, indemnizaciones, convenios, horas extra o retribuciones variables.
  • Ingresos y gastos no recurrentes: ajustes para obtener un EBITDA normalizado.
  • Dependencia de clientes o proveedores: concentración excesiva reduce el múltiplo aplicable.
  • Calidad del equipo directivo: continuidad del management y dependencia del fundador.
  • Capex real: inversiones necesarias para sostener el crecimiento.
  • Riesgos legales o regulatorios: licencias, permisos, litigios o cambios normativos.

Estos ajustes explican por qué dos empresas con el mismo EBITDA pueden recibir valoraciones muy diferentes. Para negociar con un fondo, no basta con saber cuánto factura la empresa; hay que anticipar cómo se verá el negocio desde una due diligence financiera, fiscal, laboral y legal.

Inversión mediante deuda, convertibles o instrumentos híbridos

No todas las inversiones se estructuran como una compraventa directa de acciones o participaciones. Muchos fondos utilizan préstamos convertibles, préstamos participativos, instrumentos híbridos, deuda mezzanine o combinaciones de equity y deuda.

En estos casos, la valoración afecta a varias capas: valor actual de la compañía, precio de conversión, intereses, prima de reembolso, derechos preferentes, escenarios de salida y ranking de cobro. Si el inversor y la empresa o sus socios son partes vinculadas, también pueden surgir implicaciones de precios de transferencia y deducibilidad financiera.

En financiación entre entidades del grupo, la valoración del tipo de interés y de las condiciones del préstamo debe respetar el principio de plena competencia previsto en el artículo 18 de la Ley 27/2014. ACTTAX dispone de servicios específicos para préstamos intragrupo y para el análisis de servicios intragrupo, dos áreas especialmente sensibles en inspecciones tributarias.

Errores frecuentes al valorar una empresa como lo haría un fondo

Muchas empresas intentan estimar su valor aplicando un múltiplo visto en prensa o replicando una operación de un competidor. Es un punto de partida, pero puede ser insuficiente. Entre los errores más habituales están:

  • Aplicar múltiplos de grandes compañías cotizadas a una pyme con menor liquidez, menor diversificación y más dependencia del socio fundador.
  • No normalizar el EBITDA por gastos extraordinarios, sueldos de socios, operaciones no recurrentes o ingresos atípicos.
  • Confundir valor de empresa con valor de las participaciones, olvidando la deuda financiera neta.
  • No ajustar el capital circulante necesario para operar.
  • Usar previsiones de crecimiento sin justificar inversión comercial, personal, tecnología y financiación.
  • No considerar contingencias fiscales, laborales o mercantiles.
  • Ignorar derechos económicos preferentes de determinados socios o inversores.
  • Preparar una valoración sin conexión con la finalidad concreta: inversión, herencia, separación de socios, operación vinculada o venta.

Una valoración sólida debe explicar qué se valora, para qué se valora, con qué fecha de referencia, qué información se ha utilizado, qué hipótesis se han aplicado y qué limitaciones existen. Si la valoración puede tener efectos frente a terceros, conviene documentarla con rigor profesional.

Cómo preparar tu empresa para una valoración de un fondo

Antes de iniciar conversaciones con un fondo, es recomendable ordenar la información financiera, fiscal y societaria. Una empresa que llega preparada transmite menos riesgo y suele negociar mejor. Además, permite anticipar preguntas difíciles y evitar que una contingencia detectada tarde se convierta en una rebaja de precio, una retención, una garantía adicional o una modificación de las condiciones de entrada.

Documentación básica que suelen solicitar los inversores

  • Cuentas anuales de los últimos ejercicios.
  • Balance y cuenta de resultados actualizados.
  • Detalle de deuda financiera, caja, avales y garantías.
  • Plan de negocio a tres o cinco años.
  • Detalle de clientes, proveedores, márgenes y recurrencia de ingresos.
  • Contratos relevantes.
  • Situación fiscal y declaraciones principales.
  • Información laboral y estructura del equipo.
  • Pacto de socios, estatutos y cap table.
  • Operaciones con partes vinculadas.

Además, conviene revisar previamente riesgos que puedan afectar al precio. Una contingencia detectada por el inversor en plena negociación puede convertirse en una rebaja de valoración, una retención de precio o una garantía adicional. Si quieres anticiparte, puedes hablar con un asesor fiscal de ACTTAX antes de abrir el proceso.

Conclusión práctica para empresas que negocian con fondos

Los fondos usan el método que mejor se adapta al activo, pero la práctica habitual es combinar varios. En empresas maduras, el descuento de flujos de caja y los múltiplos de EBITDA suelen ser centrales. En startups, pesa más el método de venture capital, los múltiplos de ingresos y la expectativa de salida. En holdings o sociedades patrimoniales, el valor neto de activos puede ser determinante. En fondos regulados, el cálculo del valor liquidativo debe respetar la normativa aplicable, los criterios de valoración y la documentación del vehículo.

La clave no es elegir entre DCF, múltiplos o valor patrimonial, sino construir una valoración coherente, documentada y defendible. Un fondo profesional no compra una cifra: compra una tesis de inversión, una expectativa de rentabilidad y una forma de controlar riesgos.

Si tu empresa va a recibir inversión, comprar participaciones, reordenar socios, justificar una operación vinculada o preparar una venta, en ACTTAX podemos ayudarte con un enfoque financiero, fiscal y documental. Consulta nuestros servicios de asesoría fiscal y valoración o solicita un análisis a través de la página de contacto para valorar tu caso con criterio profesional.

Enlaces y servicios relacionados

Cuándo conviene hablar con un asesor

Si necesitas cerrar fiscalmente una reorganización intragrupo, preparar documentación ante una inspección, valorar una participación con impacto en socios o Administración, o alinear Modelo 232 con tus informes de precios de transferencia, conviene revisar el caso con tiempo y trazabilidad.

Errores que suelen generar fricción

  • Valoraciones “de despacho” sin trazabilidad de hipótesis, WACC y proyecciones.
  • Mezclar criterios mercado y fiscal sin explicar el puente entre ambos.
  • Ignorar sensibilidades que pueden mover materialmente el valor.

Documentación que conviene conservar (checklist orientativa)

  • Informe o memo de trabajo con fuentes, hipótesis y limitaciones.
  • Proyecciones y histórico revisados por gestión (cuando correspondan).
  • Comparables o transacciones usadas, con filtros y ajustes documentados.
  • Correspondencia sobre alcance del encargo y uso previsto del informe.

¿Necesitas asesoramiento personalizado?

Nuestro equipo de expertos está listo para ayudarte con tus consultas fiscales.

contacto@acttax.es