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Valoración de Empresas

Cómo se valora una empresa en base al método de Goodwill

16 min de lectura

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El método de Goodwill permite valorar una empresa incorporando un elemento que no aparece plenamente reflejado en el balance: su capacidad para generar beneficios superiores a los que cabría esperar de sus activos identificables. Es especialmente útil en negocios consolidados, con clientela recurrente, marca reconocida, equipo estable, procesos eficientes o una posición competitiva difícil de replicar.

Ahora bien, el goodwill no debe utilizarse como una cifra destinada a justificar un precio previamente decidido. Una valoración rigurosa exige depurar la información financiera, normalizar los resultados, analizar los riesgos del negocio y documentar las hipótesis empleadas. En una compraventa, una reorganización societaria o una operación entre socios, disponer de un informe de valoración de empresa sólido resulta esencial para negociar con fundamento y defender el valor asignado cuando sea necesario.

Qué representa el goodwill en la valoración de una empresa

En el ámbito de la valoración económica, el goodwill, también denominado fondo de comercio económico o valor de rendimiento, representa el valor actual de la capacidad de una empresa para obtener beneficios superiores a la rentabilidad normal que cabría exigir a sus activos netos operativos.

Dos compañías pueden presentar un patrimonio neto contable similar y, sin embargo, tener valores económicos muy distintos. Una de ellas puede contar con contratos recurrentes, una cartera de clientes fidelizada, una reputación consolidada, procedimientos eficientes, tecnología propia o un equipo directivo capaz de sostener márgenes por encima de la media del mercado. El método de goodwill trata de cuantificar precisamente ese exceso de rentabilidad.

De forma simplificada, la lógica del método puede expresarse así:

Valor de los fondos propios = activo neto ajustado + goodwill económico

El goodwill no equivale al beneficio anual de la sociedad ni al valor individual de una marca, una licencia o una base de datos. Es el resultado de capitalizar o actualizar los denominados superbeneficios: la parte del beneficio sostenible que excede de la remuneración razonable del capital empleado en el negocio.

Es importante diferenciar el valor de los fondos propios del valor de empresa. Si se parte de un valor operativo antes de deuda financiera, deberá ajustarse posteriormente por la deuda financiera neta y por los activos no operativos para determinar el importe atribuible a socios o accionistas. Esta distinción es especialmente relevante en procesos de compraventa.

Goodwill económico, fondo de comercio contable y valor fiscal

La expresión “fondo de comercio” se utiliza en contextos económicos, contables y fiscales, pero no tiene exactamente el mismo significado en todos ellos. Confundir estos conceptos puede llevar a registrar incorrectamente una operación o a trasladar una valoración económica a la fiscalidad sin el soporte necesario.

Concepto Qué representa Ámbito de aplicación
Goodwill económico Valor de la capacidad esperada de generar beneficios superiores a la rentabilidad normal de los activos netos. Valoración de empresas, compraventas, entrada o salida de socios y negociación corporativa.
Fondo de comercio contable Exceso del coste de una combinación de negocios sobre el valor razonable de los activos identificables adquiridos menos los pasivos asumidos. Contabilidad de adquisiciones de negocios.
Valor de mercado fiscal Valor que habrían acordado personas o entidades independientes en condiciones de libre competencia. Operaciones vinculadas y otras operaciones con consecuencias tributarias.

Desde la perspectiva contable, el fondo de comercio solo puede figurar en el activo cuando haya sido adquirido a título oneroso. El artículo 39.4 del Código de Comercio presume, salvo prueba en contrario, una vida útil de diez años. La norma de registro y valoración 6.ª del Plan General de Contabilidad, aprobado por el Real Decreto 1514/2007, establece que se amortizará durante su vida útil y, cuando esta no pueda estimarse de manera fiable, en un plazo de diez años. Además, debe analizarse al menos anualmente su posible deterioro. Puede consultarse el artículo 39 del Código de Comercio y el Plan General de Contabilidad.

En el Impuesto sobre Sociedades, la amortización del fondo de comercio adquirido tiene, con carácter general, un límite máximo anual deducible de la veinteava parte de su importe, es decir, el 5% anual, conforme al artículo 12.2 de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades. Por ello, la amortización contable y la deducibilidad fiscal pueden no coincidir en un mismo ejercicio, lo que puede exigir ajustes extracontables en la declaración del impuesto. Consulte el artículo 12.2 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades.

En consecuencia, el goodwill calculado para valorar una empresa no se registra automáticamente como fondo de comercio en las cuentas anuales de la sociedad. Su principal función es determinar y justificar el valor económico del negocio o de sus participaciones.

Cuándo conviene utilizar este método de valoración

El método de goodwill resulta especialmente apropiado cuando el valor de una empresa depende en gran medida de su capacidad de generar resultados y no únicamente de los activos que figuran en el balance. Puede aportar una referencia útil en situaciones como las siguientes:

  • Compraventa de una pyme, un negocio familiar o una empresa de servicios profesionales.
  • Incorporación de un nuevo inversor o ampliación de capital.
  • Separación, exclusión o salida de socios.
  • Conflictos sobre el valor de participaciones sociales o acciones.
  • Planificación de la sucesión de una empresa familiar.
  • Reestructuraciones empresariales, aportaciones no dinerarias o reorganizaciones internas.
  • Operaciones vinculadas entre socios, administradores, sociedades del grupo o familiares cuando exista vinculación fiscal.

Por el contrario, si la empresa presenta pérdidas recurrentes, resultados muy volátiles, elevada dependencia de una única persona o contratos poco estables, el goodwill puede ser reducido o inexistente. También puede ocurrir que el rendimiento dependa de circunstancias no transferibles al adquirente, como la relación personal del fundador con determinados clientes.

En estos supuestos es recomendable contrastar el resultado con otros enfoques, como el valor patrimonial ajustado, los múltiplos de mercado, las transacciones comparables o el descuento de flujos de caja. Los profesionales de ACTTAX pueden ayudarle a seleccionar el enfoque adecuado a través de un servicio de valoración de empresas adaptado a la finalidad concreta de la operación.

Cómo se calcula una valoración por Goodwill

1. Determinar el activo neto ajustado

El punto de partida suele ser el patrimonio neto contable, pero no basta con trasladar directamente esa cifra a la valoración. Es necesario revisar activos y pasivos para aproximarlos a su valor económico razonable en la fecha de valoración.

Entre los ajustes más habituales se encuentran la actualización de inmuebles, maquinaria, existencias o inversiones financieras; la corrección de créditos de dudoso cobro; el reconocimiento de deudas, contingencias, litigios, garantías o compromisos insuficientemente reflejados; y la separación de activos no afectos a la actividad ordinaria.

El resultado es el activo neto ajustado, es decir, la estimación de los recursos propios que corresponderían a la empresa tras valorar razonablemente sus elementos patrimoniales y atender sus obligaciones existentes.

También conviene separar los activos operativos de los activos no operativos. Una nave indispensable para desarrollar la actividad forma parte normalmente del negocio operativo. En cambio, una cartera de inversiones financieras ajena a la explotación, un inmueble no utilizado o un exceso de tesorería pueden requerir un análisis independiente.

2. Normalizar el beneficio sostenible

El goodwill se basa en una rentabilidad sostenible, no en el resultado contable de un ejercicio excepcionalmente bueno o malo. Por ello, debe estimarse un beneficio normalizado a partir de varios ejercicios históricos y de la información disponible sobre la evolución futura del negocio.

Los ajustes de normalización pueden incluir, entre otros:

  • Ingresos extraordinarios que previsiblemente no se repetirán.
  • Gastos personales o no relacionados con la actividad cargados a la sociedad.
  • Indemnizaciones, litigios, subvenciones extraordinarias o costes de reestructuración.
  • Retribuciones de socios o administradores que no se correspondan con condiciones de mercado.
  • Alquileres, préstamos, servicios intragrupo o cesiones de activos entre partes vinculadas.
  • Ingresos y gastos vinculados a activos no operativos.
  • Efectos puntuales derivados de cambios regulatorios, pérdidas de clientes o incidencias de producción.

El objetivo no es mejorar artificialmente el resultado, sino responder a una cuestión concreta: qué beneficio podría obtener razonablemente un comprador independiente bajo una gestión ordinaria. Es habitual utilizar un promedio ponderado de los últimos tres a cinco ejercicios, dando mayor relevancia a los años recientes cuando representen mejor la situación actual de la compañía.

3. Estimar la rentabilidad normal del capital empleado

Una vez determinado el activo neto ajustado, debe calcularse la remuneración razonable que un inversor exigiría por mantener ese capital en una empresa comparable.

Beneficio normal = activo neto ajustado operativo × tasa de rentabilidad normal

La tasa de rentabilidad normal no es universal. Debe ser coherente con el riesgo del sector, el tamaño de la empresa, el nivel de endeudamiento, la concentración de clientes, la estabilidad de los flujos de caja, las barreras de entrada, la dependencia de personas clave y las expectativas de crecimiento.

Una tasa demasiado baja puede inflar artificialmente el goodwill, mientras que una tasa excesivamente alta puede reducirlo hasta hacerlo inexistente. Por esta razón, la selección de la tasa debe explicarse de forma razonada y contrastarse con la realidad económica del negocio.

4. Calcular el superbeneficio

El superbeneficio es la diferencia entre el beneficio sostenible de la empresa y la rentabilidad normal atribuible a sus activos netos operativos.

Superbeneficio = beneficio normalizado − beneficio normal

Cuando el resultado es positivo, existe una rentabilidad adicional que puede atribuirse al goodwill económico. Si es nulo o negativo, la empresa no está obteniendo un excedente sobre la remuneración esperada del capital y el método no justificará valor adicional por este concepto.

5. Actualizar el superbeneficio futuro

El último paso consiste en transformar el superbeneficio anual esperado en un valor actual. Para ello pueden utilizarse dos enfoques principales:

  • Capitalización perpetua: se emplea cuando se espera que el superbeneficio pueda mantenerse de forma estable durante un periodo indefinido. El goodwill se calcula dividiendo el superbeneficio entre una tasa de capitalización adecuada.
  • Actualización durante un número limitado de años: es más prudente cuando la ventaja competitiva es temporal, depende de un contrato concreto, de una licencia próxima a vencer o de la permanencia de una persona clave.

En una formulación simplificada:

Goodwill = superbeneficio × factor de actualización

El factor dependerá de la tasa aplicada y del número de años durante los que se estime que podrá mantenerse la rentabilidad superior. Cuanto mayor sea el riesgo o menor la duración previsible de la ventaja competitiva, menor será el valor del goodwill.

Ejemplo práctico de valoración mediante goodwill

Supongamos una empresa de distribución con los siguientes datos, expresados en euros:

Concepto Importe
Activo neto ajustado operativo 800.000 €
Beneficio anual normalizado 180.000 €
Rentabilidad normal exigida al capital 12%
Horizonte estimado de superbeneficios 5 años
Tasa de actualización del goodwill 15%

Primero se determina el beneficio normal atribuible a los activos netos:

800.000 € × 12% = 96.000 €

Después se calcula el superbeneficio:

180.000 € − 96.000 € = 84.000 €

Si se prevé que ese superbeneficio de 84.000 euros se mantendrá durante cinco años y se actualiza al 15%, el factor financiero aproximado de una renta anual durante dicho plazo es 3,35. El goodwill estimado sería:

84.000 € × 3,35 = 281.400 €

Por tanto, el valor estimado de los fondos propios operativos sería:

800.000 € + 281.400 € = 1.081.400 €

Este ejemplo es deliberadamente simplificado. En una valoración real deben analizarse cuestiones adicionales como la calidad de los beneficios, la deuda financiera neta, las necesidades de circulante, los activos no operativos, los contratos vigentes, la concentración de clientes, el efecto fiscal y la posible dependencia de los propietarios o administradores.

Qué factores pueden generar goodwill en una empresa

El goodwill económico suele proceder de activos intangibles no registrados contablemente, de sinergias operativas o de una gestión superior a la media. Algunos factores que pueden justificarlo son:

  • Marca, reputación comercial y posicionamiento en el mercado.
  • Cartera de clientes recurrentes y baja tasa de cancelación.
  • Contratos estables con clientes, proveedores, distribuidores o entidades públicas.
  • Procesos internos eficientes y conocimiento acumulado.
  • Equipo cualificado y estructura organizativa consolidada.
  • Licencias, autorizaciones administrativas o ubicaciones estratégicas.
  • Tecnología, software, bases de datos o metodologías propias.
  • Capacidad demostrada para mantener márgenes superiores a la media del sector.
  • Economías de escala, posición competitiva o barreras de entrada.

No obstante, un beneficio elevado no siempre genera goodwill transferible. Si la rentabilidad depende exclusivamente del socio fundador y no existen mecanismos que permitan retener clientes, trabajadores o conocimiento tras la transmisión, un comprador razonable puede aplicar descuentos relevantes. La pregunta esencial es si un tercero podría mantener previsiblemente los resultados después de adquirir el negocio.

Limitaciones y cautelas del método

El método de goodwill aporta una visión útil sobre la capacidad de generación de resultados, pero depende en gran medida de las hipótesis utilizadas. Una variación moderada en el beneficio normalizado, la tasa de rentabilidad exigida o el periodo de duración del superbeneficio puede alterar de forma relevante el valor final.

Por esta razón, no es recomendable utilizar una única cifra sin contraste. La práctica más prudente consiste en elaborar escenarios conservador, central y optimista, y comparar el resultado con otros métodos de valoración:

  • Valor teórico contable ajustado.
  • Múltiplos de EBITDA, EBIT, ventas o beneficio con comparables adecuados.
  • Descuento de flujos de caja.
  • Transacciones comparables en el mismo sector.

El goodwill funciona especialmente bien como parte de un enfoque mixto. El valor patrimonial ofrece una base vinculada a los activos y pasivos de la empresa, mientras que el goodwill permite recoger la capacidad de generar resultados que explica por qué un comprador estaría dispuesto a pagar una prima sobre esa base.

Implicaciones fiscales en operaciones vinculadas

Cuando se transmiten participaciones, negocios, activos intangibles u otros elementos entre personas o entidades vinculadas, la operación debe valorarse a mercado. El artículo 18.1 de la Ley 27/2014, del Impuesto sobre Sociedades, define el valor de mercado como el que habrían acordado personas o entidades independientes en condiciones de libre competencia. El método de goodwill puede servir como evidencia económica, pero debe apoyarse en un análisis de comparabilidad y una justificación suficiente. Consulte el artículo 18 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades.

La vinculación puede existir, entre otros casos, entre una sociedad y sus socios cuando estos posean una participación igual o superior al 25%; entre sociedades del mismo grupo; o entre una entidad y determinados familiares de socios, consejeros o administradores. El precio pactado entre las partes no basta por sí solo: debe poder defenderse como valor de mercado.

La documentación de operaciones vinculadas se regula en los artículos 13 a 18 del Reglamento del Impuesto sobre Sociedades, aprobado por el Real Decreto 634/2015. Con carácter general, la documentación debe estar a disposición de la Administración tributaria desde la finalización del plazo voluntario de declaración del Impuesto sobre Sociedades correspondiente al periodo en que se realizaron las operaciones. Puede consultarse el Reglamento del Impuesto sobre Sociedades.

Para contribuyentes con un importe neto de la cifra de negocios inferior a 45 millones de euros existe documentación específica simplificada. Sin embargo, esta simplificación no se aplica con carácter general a operaciones de transmisión de negocios, valores o participaciones no cotizadas, inmuebles o activos intangibles. Son precisamente operaciones en las que resulta especialmente aconsejable disponer de una valoración técnicamente fundamentada.

La exclusión de la obligación de elaborar documentación específica cuando el conjunto de operaciones realizadas con una misma persona o entidad vinculada no supera 250.000 euros a valor de mercado debe analizarse con cautela. Esta exclusión documental no elimina la obligación de valorar la operación a mercado conforme al artículo 18 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades.

Cuando concurran los requisitos aplicables, también puede ser obligatorio presentar el modelo 232 de declaración informativa de operaciones vinculadas y de operaciones y situaciones relacionadas con países o territorios calificados como no cooperativos. Para entidades cuyo periodo impositivo coincida con el año natural, el plazo ordinario se sitúa entre el 1 y el 30 de noviembre del año siguiente al cierre, al presentarse en el mes siguiente a los diez meses posteriores a la conclusión del periodo impositivo. La información actualizada está disponible en la sede electrónica de la Agencia Tributaria sobre el modelo 232.

El incumplimiento de las obligaciones de documentación puede constituir una infracción grave. El artículo 18.13 de la Ley 27/2014 prevé, cuando no proceda corrección valorativa, multas de 1.000 euros por cada dato y 10.000 euros por cada conjunto de datos omitido, inexacto o falso, con los límites legales aplicables. Si la Administración practica una corrección valorativa, la sanción puede alcanzar el 15% de las cantidades corregidas por cada operación, sin perjuicio de las reglas de incompatibilidad previstas en la normativa tributaria.

Cómo documentar correctamente una valoración basada en goodwill

Un informe defendible no debe limitarse a exponer una fórmula y una cifra final. Debe explicar de forma comprensible cómo se ha llegado al resultado y permitir que un tercero revise las premisas empleadas.

Como mínimo, conviene que el informe incorpore los siguientes elementos:

  • Finalidad de la valoración y fecha a la que se refiere.
  • Descripción de la empresa, su actividad, mercado y modelo de negocio.
  • Análisis de los estados financieros históricos disponibles.
  • Detalle de los ajustes realizados al patrimonio y al resultado.
  • Justificación del beneficio normalizado.
  • Explicación de la rentabilidad normal exigida y de la tasa de actualización.
  • Determinación del periodo de mantenimiento del superbeneficio.
  • Análisis de riesgos, concentración de clientes, dependencia de personas clave y evolución sectorial.
  • Contraste con otros métodos de valoración.
  • Conclusión de valor, rango razonable y limitaciones del análisis.

En operaciones vinculadas, la valoración debe conectarse además con las exigencias de precios de transferencia: funciones desarrolladas, activos utilizados, riesgos asumidos, condiciones contractuales y comparables disponibles. ACTTAX presta servicios de valoración de operaciones vinculadas, documentación de precios de transferencia y asesoramiento sobre el modelo 232 para ayudar a estructurar y documentar correctamente estas operaciones.

El goodwill como explicación del valor que no refleja el balance

Valorar una empresa mediante el método de goodwill permite identificar el valor asociado a su capacidad para generar resultados por encima de una rentabilidad normal. Es un enfoque especialmente interesante cuando el negocio cuenta con clientela estable, reputación, equipo cualificado, procesos eficientes, marca o ventajas competitivas que no aparecen adecuadamente reflejadas en el patrimonio contable.

La clave consiste en aplicar el método con prudencia: depurar el balance, normalizar los beneficios, utilizar tasas coherentes con el riesgo, limitar temporalmente el superbeneficio cuando proceda y contrastar la conclusión con otros métodos. En transmisiones entre socios, empresas familiares u operaciones vinculadas, una cifra sin soporte técnico puede originar conflictos mercantiles y contingencias fiscales.

Si necesita determinar un valor razonable para una compraventa, una salida de socios, una sucesión empresarial o una operación intragrupo, puede hablar con un asesor fiscal de ACTTAX o solicitar un estudio personalizado de valoración para socios. Un análisis profesional permite convertir la información financiera de la empresa en una valoración coherente, negociable y adecuadamente documentada.

Enlaces y servicios relacionados

Cuándo conviene hablar con un asesor

Si necesitas cerrar fiscalmente una reorganización intragrupo, preparar documentación ante una inspección, valorar una participación con impacto en socios o Administración, o alinear Modelo 232 con tus informes de precios de transferencia, conviene revisar el caso con tiempo y trazabilidad.

Errores que suelen generar fricción

  • Valoraciones “de despacho” sin trazabilidad de hipótesis, WACC y proyecciones.
  • Mezclar criterios mercado y fiscal sin explicar el puente entre ambos.
  • Ignorar sensibilidades que pueden mover materialmente el valor.

Documentación que conviene conservar (checklist orientativa)

  • Informe o memo de trabajo con fuentes, hipótesis y limitaciones.
  • Proyecciones y histórico revisados por gestión (cuando correspondan).
  • Comparables o transacciones usadas, con filtros y ajustes documentados.
  • Correspondencia sobre alcance del encargo y uso previsto del informe.

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