Saltar al contenido
Volver al blog
Valoración de Empresas

¿Qué documentación necesitas para valorar una empresa?

22 min de lectura

Última revisión del contenido:

Valorar una empresa no consiste en aplicar una fórmula rápida sobre el EBITDA, multiplicar las ventas por un coeficiente sectorial o tomar como referencia el patrimonio neto contable. Una valoración seria exige reunir, depurar y analizar documentación financiera, fiscal, mercantil, laboral, jurídica y operativa. Cuanto mejor sea la información de partida, más defendible será el resultado ante socios, inversores, compradores, herederos, entidades financieras, auditores o la Administración tributaria.

En 2026, una valoración de empresa en España debe apoyarse en información coherente con el Plan General de Contabilidad, aprobado por el Real Decreto 1514/2007, de 16 de noviembre; con la Ley de Sociedades de Capital, aprobada por el Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio; con la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades; y, cuando existan operaciones entre partes vinculadas, con las reglas de valoración a mercado del artículo 18 de dicha ley. Si necesitas una valoración para una compraventa, una entrada de socios, una separación societaria o una reestructuración, en ACTTAX podemos ayudarte con un informe de valoración de empresa adaptado a la finalidad concreta.

Por qué la documentación condiciona el valor de una empresa

El valor de una empresa no se obtiene únicamente de sus cuentas anuales. Las cuentas son el punto de partida, pero la valoración debe corregir, interpretar y proyectar esa información. Una sociedad puede presentar beneficios contables y, al mismo tiempo, tener problemas de caja, concentración excesiva de clientes, contingencias fiscales relevantes, dependencia de un socio clave, litigios pendientes o activos sobrevalorados. También puede ocurrir lo contrario: negocios con resultados modestos pueden tener contratos recurrentes, tecnología propia, cartera de clientes de alto valor, inmuebles no actualizados o intangibles estratégicos que no aparecen plenamente reflejados en balance.

Antes de aplicar cualquier método —descuento de flujos de caja, múltiplos de mercado, valor patrimonial ajustado, transacciones comparables o métodos mixtos— conviene construir una base documental sólida. En la práctica, la documentación cumple tres funciones esenciales:

  • Permite conocer la realidad económica de la empresa, más allá de la cifra contable declarada.
  • Reduce el riesgo de errores en hipótesis clave como márgenes, deuda financiera neta, capital circulante, inversiones futuras, fiscalidad latente o crecimiento esperado.
  • Refuerza la defensa técnica del valor ante compradores, socios, inversores, bancos, tribunales o la Agencia Tributaria.

Esta última cuestión es especialmente relevante cuando la valoración tiene efectos fiscales o se produce entre partes vinculadas. El artículo 18.1 de la Ley 27/2014 del Impuesto sobre Sociedades establece que las operaciones entre personas o entidades vinculadas deben valorarse por su valor de mercado, entendido como el que habrían acordado partes independientes en condiciones de libre competencia. Si la operación afecta a socios, familiares, empresas del grupo o administradores, es recomendable contar con apoyo especializado en valoración de operaciones vinculadas.

Documentación contable básica para valorar una empresa

La primera carpeta documental debe ser la contable. Sin estados financieros completos y consistentes no es posible valorar correctamente una empresa. El Plan General de Contabilidad exige que las cuentas anuales muestren la imagen fiel del patrimonio, de la situación financiera y de los resultados de la empresa. Además, el Código de Comercio establece en su artículo 25 la obligación de llevar una contabilidad ordenada y adecuada a la actividad, y en su artículo 30 la obligación de conservar libros, correspondencia, documentación y justificantes durante seis años.

Cuentas anuales de los últimos ejercicios

Como mínimo, conviene solicitar las cuentas anuales de los tres últimos ejercicios cerrados. En operaciones relevantes, procesos de compraventa, entrada de inversores, litigios societarios o valoraciones con implicaciones fiscales, es habitual ampliar el análisis a cinco ejercicios para identificar tendencias, ciclos, cambios de margen, evolución del endeudamiento y posibles efectos no recurrentes.

La documentación recomendable incluye:

  • Balance de situación.
  • Cuenta de pérdidas y ganancias.
  • Memoria.
  • Estado de cambios en el patrimonio neto, cuando proceda según el modelo contable aplicable.
  • Estado de flujos de efectivo, cuando proceda.
  • Informe de gestión, si existe obligación de formularlo.
  • Informe de auditoría, si la sociedad está obligada a auditarse o ha auditado voluntariamente sus cuentas.
  • Justificante de depósito de cuentas en el Registro Mercantil.

La Ley de Sociedades de Capital contiene plazos societarios relevantes. Con carácter general, el artículo 253 del Real Decreto Legislativo 1/2010 obliga a los administradores a formular las cuentas anuales en el plazo máximo de tres meses desde el cierre del ejercicio. El artículo 164 establece que la junta general ordinaria debe reunirse necesariamente dentro de los seis primeros meses de cada ejercicio para censurar la gestión social, aprobar, en su caso, las cuentas del ejercicio anterior y resolver sobre la aplicación del resultado. Por su parte, el artículo 279 obliga a depositar las cuentas en el Registro Mercantil dentro del mes siguiente a su aprobación. El incumplimiento del depósito puede provocar cierre registral conforme al artículo 282 y sanciones conforme al artículo 283 de la misma norma.

Balances de sumas y saldos y mayores contables

Las cuentas anuales depositadas ofrecen una visión resumida, pero para valorar una empresa suele ser imprescindible bajar al detalle contable. Por eso se solicitan balances de sumas y saldos, libro mayor de cuentas relevantes y, cuando sea necesario, extractos de subcuentas.

Esta información ayuda a identificar:

  • Saldos antiguos de clientes o proveedores que quizá no sean recuperables o exigibles.
  • Préstamos con socios, administradores o empresas del grupo.
  • Provisiones insuficientes o inexistentes.
  • Gastos no recurrentes, extraordinarios o personales asumidos por la sociedad.
  • Ingresos puntuales que no deberían proyectarse a futuro.
  • Activos contabilizados que pueden requerir deterioro.
  • Partidas de tesorería, deuda y circulante que influyen directamente en el precio de compraventa.

En ACTTAX revisamos esta información dentro de nuestros servicios de valoración de empresas, combinando análisis contable, fiscal y económico para evitar que el valor final se base en cifras incompletas o poco representativas.

Estados financieros intermedios

Si la valoración se realiza, por ejemplo, en julio de 2026, no basta con analizar las cuentas cerradas a 31 de diciembre de 2025. Es recomendable solicitar un cierre contable intermedio actualizado: balance y cuenta de resultados a 30 de junio de 2026, comparados con el mismo periodo del ejercicio anterior.

Los estados financieros intermedios permiten comprobar si el ejercicio en curso confirma la tendencia histórica o si existen desviaciones relevantes. En negocios estacionales, además, es importante comparar periodos homogéneos. Una empresa turística, agrícola, industrial o de distribución puede tener necesidades de circulante muy distintas según el mes del año.

Documentación fiscal necesaria

La situación fiscal de la empresa influye directamente en su valor. Una contingencia tributaria significativa puede reducir el precio, condicionar la forma de pago o exigir cláusulas de garantía en el contrato. Por eso, cualquier valoración con efectos económicos reales debe revisar la documentación fiscal de los ejercicios no prescritos y, en ocasiones, de periodos anteriores si existen bases imponibles negativas, deducciones pendientes, activos fiscales, inspecciones abiertas o criterios fiscales discutibles.

Como regla general, el derecho de la Administración para determinar la deuda tributaria mediante liquidación prescribe a los cuatro años, conforme al artículo 66 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria. No obstante, determinados elementos fiscales, como bases imponibles negativas o deducciones pendientes, pueden exigir revisar información histórica adicional para acreditar su origen y correcta aplicación.

Impuesto sobre Sociedades

Debe solicitarse el modelo 200 del Impuesto sobre Sociedades de los últimos ejercicios, junto con el detalle de ajustes extracontables, bases imponibles negativas, deducciones pendientes, reservas especiales, pagos fraccionados y cualquier comprobación o requerimiento recibido. En España, el Impuesto sobre Sociedades se regula principalmente por la Ley 27/2014 y por su reglamento de desarrollo, aprobado por el Real Decreto 634/2015, de 10 de julio.

Esta información permite analizar:

  • La conciliación entre resultado contable y base imponible.
  • La existencia de créditos fiscales aprovechables o discutibles.
  • La política de amortización, deterioros y provisiones.
  • La aplicación de incentivos fiscales.
  • La consistencia entre la rentabilidad contable y la fiscal.
  • La existencia de operaciones vinculadas declaradas o no declaradas.
  • La posible existencia de pasivos fiscales latentes.

Cuando la empresa pertenece a un grupo o realiza operaciones con socios, administradores, familiares o entidades relacionadas, la valoración debe conectarse con la normativa de operaciones vinculadas. En esos casos, puede ser aconsejable revisar también la documentación de precios de transferencia y la información declarada en el modelo 232.

IVA, retenciones y declaraciones informativas

Además del Impuesto sobre Sociedades, conviene revisar los principales modelos fiscales periódicos e informativos, siempre según la actividad y obligaciones concretas de la empresa:

  • Modelos 303 y 390 de IVA, cuando procedan.
  • Modelos 111 y 190 de retenciones del trabajo y profesionales.
  • Modelos 115 y 180 de retenciones por arrendamientos.
  • Modelo 347 de operaciones con terceros.
  • Modelos 202 de pagos fraccionados del Impuesto sobre Sociedades.
  • Declaraciones censales y epígrafes de actividad, si resultan relevantes.
  • Certificados de estar al corriente con la Agencia Tributaria.

La revisión de estos modelos ayuda a detectar diferencias entre contabilidad y fiscalidad, dependencia de determinados clientes o proveedores, importes recurrentes, operaciones intragrupo, saldos no conciliados y posibles riesgos de regularización. La información oficial de modelos y trámites tributarios puede consultarse en la Sede electrónica de la Agencia Tributaria. Si se detectan incoherencias, lo prudente es analizarlas antes de emitir una conclusión de valor. Puedes hablar con un asesor fiscal de ACTTAX para revisar si la documentación disponible es suficiente para tu operación.

Modelo 232 y operaciones vinculadas

El modelo 232 es la declaración informativa de operaciones vinculadas y de operaciones y situaciones relacionadas con países o territorios calificados como jurisdicciones no cooperativas, según la normativa aplicable. Fue aprobado por la Orden HFP/816/2017, de 28 de agosto. Su plazo general de presentación es el mes siguiente a los diez meses posteriores a la conclusión del período impositivo al que se refiera la información. Para entidades cuyo periodo impositivo coincide con el año natural, el modelo 232 del ejercicio 2025 se presenta, con carácter general, durante noviembre de 2026.

En una valoración, este modelo puede aportar información muy útil sobre:

  • Ventas, compras o servicios entre empresas del grupo.
  • Préstamos intragrupo.
  • Cesiones de activos o intangibles.
  • Operaciones con socios o administradores.
  • Operaciones específicas que pueden afectar al margen real de la empresa.

Si la valoración se realiza para transmitir participaciones entre socios, reordenar un grupo, justificar una operación vinculada o documentar una transacción intragrupo, es recomendable coordinar el informe de valoración con el análisis de operaciones vinculadas y, si procede, con el servicio de asesoramiento en modelo 232.

Documentación mercantil y societaria

La estructura jurídica de la empresa puede afectar de forma decisiva al valor. No es lo mismo valorar una sociedad con estatutos simples y capital concentrado que una compañía con pactos de socios, restricciones a la transmisión, derechos de arrastre o acompañamiento, préstamos participativos, clases de participaciones, derechos económicos preferentes o conflictos societarios abiertos.

Escrituras, estatutos y libros societarios

La documentación mercantil básica incluye:

  • Escritura de constitución.
  • Estatutos sociales vigentes.
  • Escrituras de ampliaciones o reducciones de capital.
  • Escrituras de modificaciones estatutarias.
  • Certificación actualizada del Registro Mercantil.
  • Libro registro de socios o libro de acciones nominativas.
  • Actas de juntas generales y del órgano de administración.
  • Pactos de socios, si existen.
  • Contratos de inversión, acuerdos de financiación o préstamos participativos.
  • Documentación sobre dividendos, reservas y política de distribución de resultados.

Esta documentación es especialmente importante en una valoración de participaciones sociales. El porcentaje transmitido, la existencia de derechos políticos o económicos especiales, las limitaciones estatutarias y la posición de control o minoría pueden influir en la metodología y en los ajustes aplicables.

Situaciones de conflicto entre socios

Cuando la valoración se produce por separación de socios, exclusión, divorcio, herencia, liquidación de sociedad de gananciales o salida de un socio minoritario, la documentación mercantil debe revisarse con especial cuidado. En estos casos, el valor no solo depende de cifras financieras, sino también de derechos societarios, acuerdos previos, restricciones de transmisión, posibles litigios y reglas legales o estatutarias de valoración.

En ACTTAX prestamos apoyo en valoraciones de empresa para socios, con un enfoque técnico y documentado que permite reducir el margen de discusión y facilitar una negociación ordenada.

Documentación laboral y de Seguridad Social

La plantilla, los costes laborales y las obligaciones con la Seguridad Social son elementos esenciales en la valoración. Una empresa intensiva en personal puede tener un valor muy diferente según su estructura salarial, antigüedad media, convenio aplicable, litigios laborales, rotación, absentismo, dependencia de trabajadores clave o compromisos retributivos futuros.

La documentación laboral recomendable incluye:

  • Relación de trabajadores, puestos, antigüedad, tipo de contrato y jornada.
  • Coste salarial anual desglosado por empleado o categoría.
  • Convenio colectivo aplicable.
  • Contratos de alta dirección o personal clave.
  • Bonus, incentivos, retribución variable y compromisos por permanencia.
  • Modelos RLC y RNT de cotización.
  • Certificado de estar al corriente con la Seguridad Social.
  • Procedimientos laborales abiertos o reclamaciones pendientes.
  • Expedientes de regulación temporal o medidas laborales especiales, si existieran.
  • Información sobre subcontratación, autónomos dependientes o colaboradores recurrentes, si procede.

Las obligaciones de cotización y encuadramiento se regulan, entre otras normas, en el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social, aprobado por el Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre. La información oficial de trámites y certificados puede consultarse en la Seguridad Social. En una valoración, la finalidad no es solo comprobar si la empresa está al corriente, sino entender si el coste laboral futuro será sostenible y si existen contingencias que deban descontarse del valor.

Documentación bancaria, financiera y de deuda

En muchas operaciones, el precio se negocia sobre la base de un valor de empresa y posteriormente se ajusta por deuda financiera neta y capital circulante. Por eso, la documentación financiera es crítica. Dos empresas con el mismo EBITDA pueden tener valores muy distintos si una tiene caja excedentaria y otra acumula deuda, avales, pólizas de crédito dispuestas, confirming, factoring o compromisos fuera de balance.

Información bancaria y endeudamiento

Debe solicitarse:

  • Certificados bancarios de saldos.
  • Extractos de cuentas corrientes.
  • Contratos de préstamos, pólizas de crédito, leasing, renting y confirming.
  • Cuadros de amortización actualizados.
  • Detalle de avales, garantías, prendas o hipotecas.
  • Contratos de factoring o anticipo de facturas.
  • Detalle de deuda con socios, administradores o empresas del grupo.
  • Información sobre covenants financieros o cláusulas de vencimiento anticipado.
  • Compromisos de financiación pendientes de disposición o renovación.

La deuda con partes vinculadas requiere atención especial. Un préstamo de un socio o de otra empresa del grupo puede alterar el valor económico de la sociedad y, además, debe analizarse desde la perspectiva del principio de plena competencia del artículo 18 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades. Si existen préstamos entre empresas relacionadas, puede ser conveniente revisar el servicio de préstamos intragrupo.

Capital circulante

El capital circulante normalizado es una de las áreas que más discusiones genera en compraventas. Para analizarlo, se necesita documentación de clientes, proveedores, existencias y tesorería. No basta con tomar el saldo contable de una fecha concreta: hay que entender el ciclo real de cobros y pagos, la estacionalidad y las necesidades mínimas de caja para operar.

Área Documentación recomendable Impacto en la valoración
Clientes Antigüedad de saldos, facturas pendientes, morosidad, concentración por cliente Permite ajustar saldos dudosos y evaluar riesgo comercial
Proveedores Detalle de saldos, vencimientos, acuerdos de pago, litigios Ayuda a calcular deuda operativa real y necesidades de caja
Existencias Inventario valorado, rotación, obsolescencia, deterioros Puede exigir ajustes patrimoniales o de margen
Tesorería Saldos bancarios, caja, restricciones de disponibilidad Influye en la deuda financiera neta y en el precio final

Documentación comercial y operativa

Una valoración basada únicamente en información financiera corre el riesgo de ignorar la calidad real del negocio. Por eso, también debe revisarse la documentación comercial y operativa. Esta información permite entender si los ingresos son recurrentes, si hay dependencia de pocos clientes, si la empresa tiene capacidad de crecimiento o si su rentabilidad depende de circunstancias excepcionales.

Clientes, proveedores y contratos

La documentación comercial básica incluye:

  • Listado de principales clientes y ventas por cliente de los últimos ejercicios.
  • Contratos relevantes en vigor.
  • Duración, renovaciones y cláusulas de terminación.
  • Pedidos pendientes, cartera contratada y pipeline comercial.
  • Histórico de bajas de clientes y tasa de recurrencia.
  • Política de precios, descuentos y rappels.
  • Dependencia de proveedores críticos.
  • Contratos de distribución, agencia, franquicia o exclusiva.
  • Indicadores comerciales propios del sector: churn, ticket medio, recurrencia, ocupación, unidades vendidas o margen por línea.

Una alta concentración de ventas en uno o dos clientes puede reducir el valor, aunque el EBITDA histórico sea elevado. Del mismo modo, contratos a largo plazo con clientes solventes pueden justificar mejores múltiplos o hipótesis de crecimiento más estables.

Activos productivos, tecnología e intangibles

En empresas industriales, tecnológicas, sanitarias, agroalimentarias o de servicios especializados, los activos productivos e intangibles pueden ser determinantes. Conviene recopilar:

  • Inventario de maquinaria, instalaciones y equipos.
  • Valor neto contable y, si existe, tasación externa.
  • Licencias, permisos y autorizaciones administrativas.
  • Patentes, marcas, dominios y software propio.
  • Contratos de mantenimiento.
  • Inversiones previstas en CAPEX.
  • Grado de obsolescencia tecnológica.
  • Dependencia de plataformas, proveedores tecnológicos o know-how de personas clave.

Las normas de registro y valoración del Plan General de Contabilidad son especialmente relevantes cuando se pretende atribuir valor a inmovilizado material, inversiones inmobiliarias, marcas, software, derechos de uso, fondo de comercio o desarrollos internos. No todo intangible valioso está necesariamente reconocido en balance, y no todo activo contabilizado conserva su valor económico. Por eso, en ocasiones resulta necesario combinar información contable con tasaciones, informes técnicos o análisis de mercado.

Documentación jurídica, contingencias y riesgos

La valoración debe incorporar los riesgos conocidos o razonablemente estimables. Para ello es necesario revisar documentación jurídica, administrativa y contractual que pueda afectar al valor futuro de la empresa.

Se recomienda solicitar:

  • Relación de litigios civiles, mercantiles, laborales, administrativos o tributarios.
  • Reclamaciones de clientes o proveedores.
  • Inspecciones fiscales o laborales abiertas.
  • Actas, liquidaciones o sanciones recurridas.
  • Contratos con cláusulas de penalización.
  • Garantías concedidas a terceros.
  • Seguros contratados y siniestros relevantes.
  • Permisos, licencias y autorizaciones sectoriales.
  • Información sobre cumplimiento en protección de datos, prevención de riesgos laborales y normativa sectorial aplicable.

Cuando existen contingencias, el valor puede ajustarse mediante provisiones, descuentos específicos, escenarios de probabilidad o cláusulas contractuales de indemnidad. Si el objetivo es cerrar una operación, no conviene ocultar estos riesgos: es preferible cuantificarlos y tratarlos de forma transparente antes de que aparezcan durante una due diligence.

Documentación específica según el motivo de la valoración

No todas las valoraciones requieren exactamente la misma documentación. La finalidad condiciona el alcance del trabajo, el nivel de evidencia y el tipo de informe necesario. Una valoración para negociar internamente entre socios no tiene el mismo enfoque que una valoración para una operación vinculada, una herencia, una compraventa, una entrada de capital riesgo o una reorganización empresarial.

Finalidad de la valoración Documentación adicional recomendable Aspecto crítico
Compraventa de empresa Due diligence financiera, fiscal, laboral y legal; contratos clave; deuda neta; capital circulante Determinar precio, ajustes y garantías
Entrada de inversores Plan de negocio, cap table, pactos de socios, métricas comerciales Valorar crecimiento, dilución y derechos preferentes
Salida o conflicto entre socios Estatutos, pactos de socios, actas, derechos económicos y políticos Definir valor de participaciones y posibles descuentos
Empresa familiar Organigrama familiar, protocolo, retribuciones, sucesión, operaciones vinculadas Distinguir empresa, familia y patrimonio personal
Operaciones vinculadas Documentación de precios de transferencia, comparables, contratos intragrupo Defender valor de mercado ante la Administración

En empresas familiares, la valoración suele exigir una mirada adicional: retribuciones de socios, inmuebles afectos o no afectos, préstamos familiares, sucesión, protocolo familiar y dependencia de la generación fundadora. Para estos casos, ACTTAX cuenta con un servicio específico de valoración de empresa familiar.

Plan de negocio y proyecciones financieras

Cuando se utiliza el método de descuento de flujos de caja, la documentación histórica no basta. Es necesario elaborar o revisar un plan de negocio con hipótesis razonables y trazables. Las proyecciones deben estar conectadas con la evolución real de la empresa, el mercado, la capacidad operativa y las inversiones necesarias.

El plan financiero debería incluir:

  • Cuenta de resultados proyectada.
  • Balance previsional.
  • Flujos de caja libres.
  • Hipótesis de crecimiento de ventas.
  • Evolución esperada de márgenes.
  • Necesidades de inversión.
  • Capital circulante previsto.
  • Deuda y calendario de amortización.
  • Escenarios alternativos: base, optimista y conservador.

Un error frecuente es valorar la empresa con proyecciones excesivamente optimistas y sin soporte documental. En una valoración profesional, cada hipótesis debe poder explicarse: contratos firmados, crecimiento histórico, capacidad productiva, expansión comercial, evolución sectorial, mejoras operativas ya implementadas o inversiones comprometidas.

Documentación para operaciones vinculadas y precios de transferencia

Cuando la valoración se realiza dentro de un grupo, entre socios y sociedad, entre familiares o entre empresas relacionadas, deben aplicarse criterios de mercado. El artículo 18 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades regula las operaciones vinculadas y obliga a valorarlas por su valor de mercado. Además, el Reglamento del Impuesto sobre Sociedades, aprobado por el Real Decreto 634/2015, desarrolla las obligaciones de documentación de estas operaciones.

La documentación específica puede incluir:

  • Identificación de las partes vinculadas.
  • Descripción de la operación.
  • Análisis funcional: funciones, activos y riesgos.
  • Contratos intragrupo.
  • Política de precios de transferencia.
  • Información financiera segmentada.
  • Búsqueda de comparables.
  • Justificación del método de valoración aplicado.
  • Documentación específica, del grupo o país por país, si procede según umbrales y circunstancias.

Las Directrices de la OCDE en materia de precios de transferencia son una referencia internacional relevante para interpretar el principio de plena competencia. Puede consultarse información oficial en el portal de fiscalidad de la OCDE. En ACTTAX también hemos desarrollado recursos específicos sobre las directrices OCDE de precios de transferencia y la normativa española de operaciones vinculadas.

Cómo preparar un data room para la valoración

Una forma eficiente de ordenar la documentación es crear un data room, es decir, un repositorio estructurado con la información necesaria para la valoración y, en su caso, para la due diligence de un comprador o inversor. Aunque no todas las valoraciones requieren un proceso formal, trabajar con una estructura ordenada reduce tiempos, evita duplicidades y transmite profesionalidad.

Una organización práctica puede ser la siguiente:

  • 01. Información corporativa: escrituras, estatutos, organigrama, socios, actas y pactos.
  • 02. Información contable: cuentas anuales, balances, mayores, cierres intermedios e informes de auditoría.
  • 03. Información fiscal: modelos tributarios, certificados, requerimientos, inspecciones y operaciones vinculadas.
  • 04. Información laboral: plantilla, contratos, costes, convenios, cotizaciones y litigios.
  • 05. Información financiera: deuda, bancos, avales, garantías, leasing, renting y circulante.
  • 06. Información comercial: clientes, proveedores, contratos, ventas, pipeline y métricas operativas.
  • 07. Activos e intangibles: inmovilizado, licencias, marcas, software, patentes y CAPEX.
  • 08. Riesgos y contingencias: litigios, reclamaciones, seguros, sanciones y autorizaciones.
  • 09. Plan de negocio: proyecciones, hipótesis, escenarios y documentación de soporte.

Si la valoración se enmarca en una operación sensible —por ejemplo, una compraventa, una salida de socios o una operación vinculada— conviene controlar el acceso a la información, documentar qué se entrega y mantener versiones actualizadas. En ACTTAX podemos ayudarte a preparar la documentación de valoración antes de abrir una negociación.

Checklist práctico de documentación para valorar una empresa

A modo de resumen operativo, esta sería una lista de documentación recomendable para iniciar una valoración completa:

  • Cuentas anuales de los últimos tres a cinco ejercicios.
  • Balances de sumas y saldos y mayores contables.
  • Cierre contable intermedio actualizado.
  • Modelos 200 del Impuesto sobre Sociedades.
  • Modelos de IVA, retenciones y declaraciones informativas relevantes.
  • Modelo 232 y documentación de operaciones vinculadas, si procede.
  • Certificados de estar al corriente con Agencia Tributaria y Seguridad Social.
  • Escrituras, estatutos, libros societarios y pactos de socios.
  • Contratos bancarios, deuda, avales y garantías.
  • Detalle de clientes, proveedores, existencias y capital circulante.
  • Contratos comerciales relevantes.
  • Relación de trabajadores, costes laborales y convenio aplicable.
  • Inventario de activos, maquinaria, inmuebles e intangibles.
  • Licencias, permisos, marcas, patentes y software.
  • Litigios, inspecciones, reclamaciones y contingencias.
  • Plan de negocio y proyecciones financieras.
  • Información sectorial y comparables, cuando estén disponibles.

Errores habituales al preparar la documentación

En la práctica, muchos procesos de valoración se retrasan o pierden calidad por errores documentales que podrían evitarse desde el principio. Los más frecuentes son:

  • Entregar solo el balance y la cuenta de resultados, sin memoria, detalle contable ni explicación de partidas relevantes.
  • No separar ingresos recurrentes y extraordinarios, lo que puede inflar artificialmente el valor.
  • Confundir caja disponible con caja necesaria para operar, especialmente en negocios con fuerte estacionalidad.
  • No identificar deuda con socios o empresas del grupo, que puede alterar el precio final.
  • Ignorar contingencias fiscales o laborales, que pueden reducir significativamente el valor.
  • Utilizar proyecciones sin soporte, desconectadas de contratos, capacidad real o evolución histórica.
  • No revisar operaciones vinculadas, pese a que pueden tener impacto fiscal y documental relevante.
  • No adaptar el informe a la finalidad: no es lo mismo valorar para una negociación privada que para una operación vinculada, una herencia o un conflicto entre socios.

Si tu empresa está preparando una compraventa, una reorganización societaria, la entrada de un inversor o una operación entre socios, conviene ordenar la documentación antes de iniciar conversaciones. Un proceso bien preparado genera confianza, reduce tiempos de revisión y mejora la posición negociadora. Puedes solicitar un estudio personalizado para saber qué documentación concreta necesitas en tu caso.

Cómo ayuda ACTTAX en una valoración de empresa

Una valoración rigurosa requiere combinar análisis financiero, criterio fiscal, conocimiento contable y comprensión jurídica de la operación. En ACTTAX trabajamos la valoración desde una perspectiva integral: revisamos la información histórica, normalizamos resultados, analizamos deuda y circulante, identificamos contingencias, contrastamos hipótesis y documentamos el método aplicado.

Nuestro enfoque es especialmente útil cuando la valoración tiene implicaciones fiscales o societarias: operaciones entre socios, transmisión de participaciones, empresa familiar, reestructuraciones, préstamos intragrupo, servicios intragrupo o precios de transferencia. En esos casos, no basta con estimar un precio; es necesario justificar por qué ese valor es razonable y defendible.

Desde nuestra área de servicios de asesoría fiscal y valoración podemos ayudarte a preparar la documentación, detectar riesgos antes de que aparezcan en la negociación y emitir un informe técnico adaptado a la finalidad de la operación. Si buscas apoyo especializado, puedes consultar nuestro servicio de valoración de empresas o contactar directamente con el equipo de ACTTAX.

En definitiva, la documentación necesaria para valorar una empresa depende del objetivo, del tamaño, del sector, de la estructura societaria y de los riesgos existentes. Sin embargo, hay una regla común: cuanto más completa, coherente y verificable sea la información, más sólido será el valor obtenido. Y cuando la valoración puede tener consecuencias fiscales, mercantiles o patrimoniales relevantes, contar con asesores especializados no es un trámite adicional, sino una garantía para tomar decisiones con seguridad.

Enlaces y servicios relacionados

Cuándo conviene hablar con un asesor

Si necesitas cerrar fiscalmente una reorganización intragrupo, preparar documentación ante una inspección, valorar una participación con impacto en socios o Administración, o alinear Modelo 232 con tus informes de precios de transferencia, conviene revisar el caso con tiempo y trazabilidad.

Errores que suelen generar fricción

  • Valoraciones “de despacho” sin trazabilidad de hipótesis, WACC y proyecciones.
  • Mezclar criterios mercado y fiscal sin explicar el puente entre ambos.
  • Ignorar sensibilidades que pueden mover materialmente el valor.

Documentación que conviene conservar (checklist orientativa)

  • Informe o memo de trabajo con fuentes, hipótesis y limitaciones.
  • Proyecciones y histórico revisados por gestión (cuando correspondan).
  • Comparables o transacciones usadas, con filtros y ajustes documentados.
  • Correspondencia sobre alcance del encargo y uso previsto del informe.

¿Necesitas asesoramiento personalizado?

Nuestro equipo de expertos está listo para ayudarte con tus consultas fiscales.

contacto@acttax.es